viernes 21 de noviembre de 2008

Marx también era poeta

“Al dejar atrás esa esfera de la circulación simple (…) el otrora poseedor de dinero abre la marcha como capitalista; el poseedor de fuerza de trabajo lo sigue como su obrero; el uno, significativamente sonríe con ínfulas y avanza impetuoso; el otro lo hace con recelo, reluctante, como el que ha llevado al mercado su propio pellejo, y no puede esperar sino una sola cosa: que se lo curtan”

(Marx, K. El capital. Libro I, volumen I. pag 214. Siglo XXI)


Cualitativamente, o por su forma, el dinero carece de límites, vale decir, es el representante de la riqueza social porque se lo puede convertir de manera directa en cualquier mercancía. Pero, a la vez, toda suma real de dinero está limitada cuantitativamente, y por consiguiente no es más que un medio de compra de eficacia limitada. Esta contradicción entre los límites cuantitativos y la condición cualitativamente ilimitada del dinero, incita una y otra vez al atesorador, a reemprender ese trabajo de Sísifo que es la acumulación”.


(Marx, K. El capital. Libro I, volumen I. pag 162. Siglo XXI)